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Bienestar de los empleados y la lucha contra el agotamiento mental

Estamos inmersos en una crisis de salud mental. No hay duda. Uno de los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud ofrece datos que asustan: más de 615 millones de personas sufren depresión y ansiedad. Con estos datos de problemas mentales en la sociedad, ¿es hora de hacer un gran cambio?

El informe también señarla que 7 de cada 10 trabajadores ha experimentado alguna vez agotamiento en el trabajo. Informan también que el impacto del COVID-19 en la salud mental de las personas ha sido enorme, haciendo estragos en mucha gente.

También se ha confirmado que el agotamiento impacta de manera desproporcionada en las personas que se sientes solas. Lograr un estado de bienestar es un viaje personal, subjetivo y diferente para cada uno de nosotros. Por eso a ciertas personas les afectan más ciertas situaciones que a otros no tanto. La pandemia es un ejemplo claro y evidente. Los confinamientos, el aislamiento y el distanciamiento social ha afectado de muy diferente manera a la sociedad y, como hemos dicho, las personas que viven solas y que se sientes marginadas en los trabajos son los que más han sufrido.

Cuando una parte importante de la población activa tiene problemas, ya sea agotamiento, depresión, ansiedad o falta de motivación en sus trabajos, la productividad cae.

Aunque la falta de productividad no es el único problema. También puede aparecer en forma de una mayor facilidad para enfadarse, bajas recurrentes o una reducción en la eficiencia y en la energía vital.

Puede que todo parezca muy complicado. Las presiones constantes, tanto laborales como en la vida privada, la incertidumbre asociada a una pandemia mundial y a la salud pública, las expectativas, la monótona rutina, las responsabilidades sobre nuestros seres queridos… Un sinfín de elementos que van cargando una mochila que mucha gente no puede soportar. Entre todos, como sociedad, tenemos la tarea de reinventar nuestro enfoque para combatir el agotamiento y apoyar el bienestar. Entonces, ¿cómo podemos hacer que todo parezca menos complicado?

Primero tenemos que alinearnos con una mentalidad plena. Es decir, hay que disfrutar de la vida. Es corta, no hay que desaprovecharla. Un gran paso para ello es la humanización del trabajo, porque todo ser humano merece vivir una buena vida. Ese es el punto de partida para construir una sociedad justa y plena.

El bienestar no es una iniciativa de un directivo, ni de una empresa. Tiene que ser global, un movimiento que comience a expandirse como otros en su momento lo hicieron. Se trata de un enfoque transversal para conseguir el cambio de panorama. Se basa en datos y empatía con un esfuerzo constante que se realiza en cultura corporativa.

El bienestar es lo opuesto al agotamiento y a los problemas de salud mental

Para encontrar un nivel de bienestar concreto, se debe primero poder reconocer el problema del agotamiento mental.

Es imposible saber si un empleado está pasando por un mal momento si no se le conoce. Esto no quiere decir que la persona que está en el puesto de CEO en una multinacional tenga que conocer a todos y cada uno de los empleados de la empresa, pero sí que puede construirse una estructura organizativa capaz de detectar, en varios niveles, este tipo de problemas.

Los líderes son vitales para allanar este camino hacia el bienestar y prevenir el agotamiento de sus empleados.

Luego están las diferentes señales que un individuo ofrece, muchas veces sin quererlo, respecto a su salud mental. Cambios de humor y en la forma de expresarse, irascibilidad, distracción… Todos son elementos que señalan que hay un problema sin resolver.

Hay que establecer límites. Límites para conseguir que no se llegue a situaciones complejas y problemáticas. Creando un plan de contingencia para este tipo de situaciones se pueden conseguir reducir los niveles de agotamiento en las empresas.

Como hemos dicho antes, todo pasa por un cambio de mentalidad en las empresas. Y sobre todo en las grandes empresas, que son los que han de dar un ejemplo al resto. Por nombre, historia y poder de influencia, los líderes de estas grandes corporaciones deben de poner el foco en la resolución del problema sistemático que padece nuestra sociedad y no es otro que la salud mental.

Juntos podremos elevar el nivel de bienestar de las personas, pero es una cosa de todos, no de unos pocos.

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